Como todas las noches vacías, los recuerdos me quemaban.
Decidí buscar la forma de que se apagar las llamas,
o por lo menos,
intentar que ya no ardan.
Me acosté en el parque a ver las estrellas,
y me acordé de aquella vez que pude verlas,
con los ojos cerrados y sin mirar al cielo.
Con la Luna como compañera,
me encontré a mi misma, escribiéndote,
como en los viejos tiempos;
pensando cómo podrían haber
sido las cosas
si te hubiera perdonado esa última vez,
si te hubiera
dado ese beso final,
si no te hubiera alejado de mi vida.
En una de esas noches que creí perdidas,
tome mucho para olvidarte,
contándole a al aire nuestra historia,
esperando que una fuerte brisa se la lleve lejos. Bien lejos.
Y hoy, como en
todas las tardes de soledad,
me pregunto si en algún momento en mi
pensarás.
Si atesoras (al igual que yo) en tu mente
todas nuestras
risas,
nuestras peleas,
nuestros llantos,
nuestro amor.
asiescomotevescuandonotequerés
asiescomotevescuandonotequerés